Se ha hecho esperar, pero ya está aquí. No, no me refiero a la primavera, que también, sino al Campeonato del Mundo de Fórmula 1 que arranca esta semana en Australia, tras la triste (por lo que supone para el país) suspensión de la cita inaugural de Bahrein.
Todos los aficionados al automovilismo tenemos, supongo, muchas ganas
de que comience la acción, el invierno se hace largo sin carreras y los
test de pretemporada alivian pero no curan nuestro síndrome de
abstinencia particular.

Además, el Mundial se presenta tan apasionante como el del año pasado, con muchas incertidumbres y grandes ambiciones para Fernando Alonso, nuestro piloto estrella. También hay que seguir muy de cerca, por supuesto, a Jaime Alguersuari en esa evolución que debe auparle hasta un equipo más competitivo que Toro Rosso a medio plazo, a un destino en el que realmente tenga opciones de demostrar hasta dónde puede llegar en este deporte. Sin embargo, es obvio, todos soñamos con volver a disfrutar de un campeón español y la apuesta firme e inminente no es otra que la del asturiano.

Sin duda, estamos en ciernes de una temporada decisiva para él. Lejos queda ya, el tiempo vuela, su doblete con Renault de 2005 y 2006, por lo que seguir alimentando la ilusión a base de recuerdos ya caducos es cada vez más complicado. Por fortuna, nuestras esperanzas se reforzaron el año pasado con ese subcampeonato que no fue un título por tan poquito, dándonos la moral suficiente para pensar que, inevitablemente, nos reconciliaremos con la gloria tarde o temprano. Aunque ya debería ser temprano…

Mi confianza en el talento, el trabajo, la constancia y la calidad de Alonso se mantiene sólido como una roca. Creo que es el mejor piloto de la parrilla (lo que no quiere decir necesariamente siempre el más rápido) y que con un coche competitivo y un equipo acertado no debe haber rival que se le resista. Y parece que tanto el F150 (se llame ahora cómo se llame, que ya me he perdido…) como la estructura de Maranello se han reforzado convenientemente para dar a su candidato al (Massa (Massa sigue teniéndolo todo por demostrar) esos medios que le ayuden a rematar la faena.

Por todo esto, creo que toca ser exigentes e inconformistas con lo que nos vayamos a encontrar. Otro año en blanco, sería el quinto, me parece que supondría una catástrofe para Alonso y quienes le seguimos. Llegó a Ferrari para volver a ser campeón y ése es el único resultado que debe satisfacernos. Sinceramente, después de una campaña ya de rodaje y de cómo fueron las cosas en ella, cualquier otra opción me parecería un fracaso. No el fin del mundo, pero sí un chasco de los grandes… Las carreras no son una ciencia exacta y nadie, ni siquiera los mejores, tienen garantías de éxito, pero llegados a este punto sólo nos queda cruzar los dedos y confiar en que nuestro momento ya está aquí...
Además, el Mundial se presenta tan apasionante como el del año pasado, con muchas incertidumbres y grandes ambiciones para Fernando Alonso, nuestro piloto estrella. También hay que seguir muy de cerca, por supuesto, a Jaime Alguersuari en esa evolución que debe auparle hasta un equipo más competitivo que Toro Rosso a medio plazo, a un destino en el que realmente tenga opciones de demostrar hasta dónde puede llegar en este deporte. Sin embargo, es obvio, todos soñamos con volver a disfrutar de un campeón español y la apuesta firme e inminente no es otra que la del asturiano.
Sin duda, estamos en ciernes de una temporada decisiva para él. Lejos queda ya, el tiempo vuela, su doblete con Renault de 2005 y 2006, por lo que seguir alimentando la ilusión a base de recuerdos ya caducos es cada vez más complicado. Por fortuna, nuestras esperanzas se reforzaron el año pasado con ese subcampeonato que no fue un título por tan poquito, dándonos la moral suficiente para pensar que, inevitablemente, nos reconciliaremos con la gloria tarde o temprano. Aunque ya debería ser temprano…
Mi confianza en el talento, el trabajo, la constancia y la calidad de Alonso se mantiene sólido como una roca. Creo que es el mejor piloto de la parrilla (lo que no quiere decir necesariamente siempre el más rápido) y que con un coche competitivo y un equipo acertado no debe haber rival que se le resista. Y parece que tanto el F150 (se llame ahora cómo se llame, que ya me he perdido…) como la estructura de Maranello se han reforzado convenientemente para dar a su candidato al (Massa (Massa sigue teniéndolo todo por demostrar) esos medios que le ayuden a rematar la faena.
Por todo esto, creo que toca ser exigentes e inconformistas con lo que nos vayamos a encontrar. Otro año en blanco, sería el quinto, me parece que supondría una catástrofe para Alonso y quienes le seguimos. Llegó a Ferrari para volver a ser campeón y ése es el único resultado que debe satisfacernos. Sinceramente, después de una campaña ya de rodaje y de cómo fueron las cosas en ella, cualquier otra opción me parecería un fracaso. No el fin del mundo, pero sí un chasco de los grandes… Las carreras no son una ciencia exacta y nadie, ni siquiera los mejores, tienen garantías de éxito, pero llegados a este punto sólo nos queda cruzar los dedos y confiar en que nuestro momento ya está aquí...
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