Phil Jackson llegó al primer día de sus últimos playoffs de la NBA
vestido con una camiseta a cuadros y pantalones cortos, caminando con la
ayuda de un bastón.
El entrenador más exitoso en la historia de la liga parecía un senderista, o quizás un pastor, un papel que Jackson ha desempeñado de forma extraordinaria durante los 22 últimos años con los Chicago Bulls y Los Angeles Lakers.
El bastón es un recuerdo de los problemas para caminar que tiene el timonel de 65 años, uno de varios motivos por los que quiere retirarse este año.
"Tengo muchas ganas de hacer esto y darle toda la energía que me queda hasta que se acabe", dijo Jackson. "Mis pensamientos son acerca de mañana, acerca de la práctica."
Jackson claramente tiene suficiente combustible en el tanque para completar la última tarea pendiente en su lista. Regresó para una temporada final en Los Angeles en busca de su 12mo título en la NBA y con un cuarto triplete de campeonatos, algo que nadie ha logrado.
Gane o pierda, Jackson asegura que su decisión de retirarse es inapelable.
"El tomó una decisión y no esperamos que cambie de idea", dijo el español Pau Gasol, cuya llegada en 2008 dio a Jackson las herramientas necesarias para construir otro club campeón. "El sabe mejor que nadie que le gusta jugar con la mente de todo el mundo. Yo no estoy molesto por eso. Sé que está aquí, con nosotros, ahora".
El proceso continúa el domingo en el primer partido de postemporada de los Lakers ante Nueva Orleáns Hornets. Los Angeles fue el segundo equipo de la Conferencia del Oeste después de terminar con exactamente el mismo registro (57-25) del año pasado a pesar de una temporada llena de altibajos, desde una racha de 17-1 después del receso del Juego de Estrellas a otra de cinco derrotas consecutivas que terminó la semana pasada.
Jackson ganó el miércoles ante Sacramento Kings el partido de temporada regular número 1.155 de su carrera, el quinto mejor registro en la historia de la NBA.
Ese mismo día la liga lo multó con 75.000 dólares por mencionar la importancia que tiene un potencial cierre patronal de la NBA en su decisión de retirarse. Jackson nunca tuvo una temporada perdedora ni se perdió la postemporada, mientras se convertía en el único entrenador en la historia de la liga en ganar el 70% de sus partidos.
El entrenador más exitoso en la historia de la liga parecía un senderista, o quizás un pastor, un papel que Jackson ha desempeñado de forma extraordinaria durante los 22 últimos años con los Chicago Bulls y Los Angeles Lakers.
El bastón es un recuerdo de los problemas para caminar que tiene el timonel de 65 años, uno de varios motivos por los que quiere retirarse este año.
"Tengo muchas ganas de hacer esto y darle toda la energía que me queda hasta que se acabe", dijo Jackson. "Mis pensamientos son acerca de mañana, acerca de la práctica."
Jackson claramente tiene suficiente combustible en el tanque para completar la última tarea pendiente en su lista. Regresó para una temporada final en Los Angeles en busca de su 12mo título en la NBA y con un cuarto triplete de campeonatos, algo que nadie ha logrado.
Gane o pierda, Jackson asegura que su decisión de retirarse es inapelable.
"El tomó una decisión y no esperamos que cambie de idea", dijo el español Pau Gasol, cuya llegada en 2008 dio a Jackson las herramientas necesarias para construir otro club campeón. "El sabe mejor que nadie que le gusta jugar con la mente de todo el mundo. Yo no estoy molesto por eso. Sé que está aquí, con nosotros, ahora".
El proceso continúa el domingo en el primer partido de postemporada de los Lakers ante Nueva Orleáns Hornets. Los Angeles fue el segundo equipo de la Conferencia del Oeste después de terminar con exactamente el mismo registro (57-25) del año pasado a pesar de una temporada llena de altibajos, desde una racha de 17-1 después del receso del Juego de Estrellas a otra de cinco derrotas consecutivas que terminó la semana pasada.
Jackson ganó el miércoles ante Sacramento Kings el partido de temporada regular número 1.155 de su carrera, el quinto mejor registro en la historia de la NBA.
Ese mismo día la liga lo multó con 75.000 dólares por mencionar la importancia que tiene un potencial cierre patronal de la NBA en su decisión de retirarse. Jackson nunca tuvo una temporada perdedora ni se perdió la postemporada, mientras se convertía en el único entrenador en la historia de la liga en ganar el 70% de sus partidos.

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